Junio 2 2020

El capítulo 16 de Proverbios destaca la soberanía de Dios varias veces. El versículo 9 declara que ” El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el SEÑOR”, y en el versículo 33 el autor dice que ” Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto proviene del Señor”. ¡Vemos que todo, desde la gran escala de la historia cósmica, hasta el camino que toman nuestras vidas, hasta algo tan pequeño como el lanzamiento de un dado se determina de acuerdo con el propósito y el plan de Dios! ¡Su autoridad y poder son tan completos que ningún evento, circunstancia o situación queda fuera de él!

Muchos a lo largo de la historia se han opuesto a la idea de que Dios sea soberano, o incluso han afirmado que si Dios es soberano, entonces no puede ser bueno: ¿cómo podría un Dios que es bueno y soberano permitir que exista tanto dolor y sufrimiento en el mundo? Podríamos pensar cosas similares, o tal vez pensar que la soberanía de Dios es una mala noticia, porque significa que realmente no somos nosotros quienes tenemos el control.

Estas no son preguntas fáciles de responder, pero podemos descansar seguros en la Palabra de Dios porque para los que estamos en Jesucristo, ¡la soberanía completa de Dios es algo muy bueno! ¡Es solo por la soberanía de Dios que podemos saber que hay una recompensa eterna al seguirlo!

La soberanía de Dios significa que Él puede cumplir y cumplirá con cada promesa que nos ha hecho; significa que Él ha controlado los eventos de la historia humana para lograr nuestra salvación y redención en Jesucristo; ¡significa que el final de la historia se decidió desde antes de comenzar, y termina en victoria y gozo eterno para todos los que estamos en Cristo!

¡Celebra la soberanía de Dios y elije verla como la preciosa promesa que es!

Proverbios 16

16 El hombre propone
    y Dios dispone.

A cada uno le parece correcto su proceder,
    pero el Señor juzga los motivos.

Pon en manos del Señor todas tus obras,
    y tus proyectos se cumplirán.

Toda obra del Señor tiene un propósito;
    ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!

El Señor aborrece a los arrogantes.
    Una cosa es segura: no quedarán impunes.

Con amor y verdad se perdona el pecado,
    y con temor del Señor se evita el mal.

Cuando el Señor aprueba la conducta de un hombre,
    hasta con sus enemigos lo reconcilia.

Más vale tener poco con justicia
    que ganar mucho con injusticia.

El corazón del hombre traza su rumbo,
    pero sus pasos los dirige el Señor.

10 La sentencia[c] está en labios del rey;
    en el veredicto que emite no hay error.

11 Las pesas y las balanzas justas son del Señor;
    todas las medidas son hechura suya.

12 El rey detesta las malas acciones,
    porque el trono se afirma en la justicia.

13 El rey se complace en los labios honestos;
    aprecia a quien habla con la verdad.

14 La ira del rey es presagio de muerte,
    pero el sabio sabe apaciguarla.

15 El rostro radiante del rey es signo de vida;
    su favor es como lluvia en primavera.

16 Más vale adquirir sabiduría que oro;
    más vale adquirir inteligencia que plata.

17 El camino del hombre recto evita el mal;
    el que quiere salvar su vida se fija por dónde va.

18 Al orgullo le sigue la destrucción;
    a la altanería, el fracaso.

19 Vale más humillarse con los oprimidos
    que compartir el botín con los orgullosos.

20 El que atiende a la palabra prospera.
    ¡Dichoso el que confía en el Señor!

21 Al sabio de corazón se le llama inteligente;
    los labios convincentes promueven el saber.

22 Fuente de vida es la prudencia para quien la posee;
    el castigo de los necios es su propia necedad.

23 El sabio de corazón controla su boca;
    con sus labios promueve el saber.

24 Panal de miel son las palabras amables:
    endulzan la vida y dan salud al cuerpo.

25 Hay caminos que al hombre le parecen rectos,
    pero que acaban por ser caminos de muerte.

26 Al que trabaja, el hambre lo obliga a trabajar,
    pues su propio apetito lo estimula.

27 El perverso hace planes malvados;
    en sus labios hay un fuego devorador.

28 El perverso provoca contiendas,
    y el chismoso divide a los buenos amigos.

29 El violento engaña a su prójimo
    y lo lleva por mal camino.

30 El que guiña el ojo trama algo perverso;
    el que aprieta los labios ya lo ha cometido.

31 Las canas son una honrosa corona
    que se obtiene en el camino de la justicia.

32 Más vale ser paciente que valiente;
    más vale el dominio propio que conquistar ciudades.

33 Las suertes se echan sobre la mesa,
    pero el veredicto proviene del Señor.

Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

Pregunta de discusión familiar:

– ¿Qué significa que Dios es soberano?

– ¿Por qué es tan difícil de aceptar o comprender la soberanía de Dios? ¿Por qué debería ser algo para celebrar y sentir gran gozo?


Junio 2 2020